Propuesta de reflexión política.
(M.N.)
El 5 y 21 de octubre próximos se cumplirán 20 años de un momento histórico para Chile, el Plebiscito para permitir elecciones y el último combate ochentero contra la dictadura realizado en Los Queñes, quizás el último estertor de esa lucha. 20 años de paciencia y espera.
Han transcurrido 18 años de gobiernos concertacionistas en que se ha excluído sistemáticamente a la izquierda y al pueblo organizado, se han aplicado persistentemente políticas sin consultar a los afectados sean estos estudiantes, pobladores, peatones, trabajadores, pasajeros o ciudadanos. Todo lo han hecho de espaldas a los intereses de la ciudadanía y el pueblo. Es más, cuando pensamos que esta política sólo estaría acotada al primer gobierno de la concertación encabezado por Patricio Aylwin, nos fuimos dando cuenta en el camino que este comportamiento pseudemocrático llegaba para quedarse por mucho tiempo. Quizás el ejemplo más ilustrativo de esto es la forma matonesca con que se caracterizó Ricardo Lagos para imponer una política que al poco tiempo ha dejado muchos afectados. Creo que están demás los ejemplos.
Cuando llegó el tiempo de salvar la continuidad del bloque en el poder se recurrió a lo que en ese momento representaba la forma más segura de crear tendencias de opinión en la sociedad y derechamente se marqueteó y maqueteó a una candidata a la Presidencia. Ya no les servían las propuestas políticas ni los políticos con pasado e historia, ahora lo que mandaba eran las encuestas, fuera el personaje que fuera. Una mujer que al cabo de 2 años no se ha diferenciado mucho de un hombre, no lo digo porque tenga que ser así, sino porque lo que prometieron era que con Bachelet venía un sello distinto. En el momento más importante en que se definía la calidad de vida y transporte para millones de santiaguinos la presidenta dejó su “corazonada” relegada sin darle una vuelta y optó por el frío raciocinio desencadenando así la mayor tragedia en el transporte público que haya existido en Chile. Todavía escucho garabatos en el metro y en los buses y ya va más de un año con el Transantiago.
¿Cuántos muertos van en esta pseudodemocracia?. No lo recuerdo ahora pero si recuerdo los últimos: Rodrigo Cisternas y Matías Catrileo. Pero alguien dirá con menos memoria que yo que esos muertos son de hace mucho tiempo, de otros gobiernos. No, son muertos en el período de Bachelet. ¿Y qué se responde a algo tan importante como esto?. ¿Dónde están los enjuiciados?.
La izquierda hemos sido incapaces de sortear el aislamiento e incapaces de formar un núcleo unido para presentar una propuesta alternativa a los bloques de poder. Cuando me refiero a la izquierda me refiero a los actores que buscan desarmar el andamiaje generado por la Constitución de 1980 y están por promover la participación de los ciudadanos en las políticas que les competen.
Se ha generado una coyuntura en que se asoma la cooptación de una parte de esa izquierda para los intereses del bloque concertacionista y circulan ya variadas versiones en torno al incremento de la desmovilización de organizaciones sociales y populares para comenzar el camino “ordenado” de la inclusión totalmente mezquina y condicionada. Sólo se vienen a acordar de esa izquierda cuando temen perder parte del poder amenazado por los propios autogoles y el descontento del pueblo.
La disyuntiva que se planteará en la izquierda en el próximo período es: movilización y lucha por los intereses sectoriales del pueblo y los ciudadanos, versus la negociación de cupos parlamentarios con condicionamiento de no apoyo a la lucha o de apoyo marginal.
Todo o gran parte de lo que han conseguido los trabajadores, estudiantes, deudores habitacionales y pobladores se ha debido a la lucha y la movilización. En muchos casos liderados por actores ochenteros y con formas de lucha ochenteras.
De pronto da la sensación de que ocurrirá lo mismo que en el momento decisivo del Plebiscito: se deja la lucha para transitar tranquilos al próximo período, pero la moneda de cambio son esas luchas, sus protagonistas, sus muertos.
Estas reflexiones son para representar a la asamblea de la G80 que la decisión en torno a lo electoral en este momento es una decisión delicada y que no debemos tomarla hasta tener mucha más seguridad de que los compromisos que se tomen estén estrechamente vinculados con los propósitos de esta organización y que están delineados en el documento “Quienes Somos”.
jueves, 8 de mayo de 2008
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