Determinaciones generales de la coyuntura (Descargar versión pdf)
1. El mundo: Fin del fin de la historia
* El capitalismo no pudo ponerle fin a la historia; sucesivas crisis económicas (crisis asiática el 98, crisis de la Nueva Economía el 2000, la crisis actual de la burbuja inmobiliaria o crisis subprime) revelan que el capitalismo sigue siendo presa de sus antiguos y clásicos antagonismos, elevados ahora a una escala global que deja pequeña cualquier crisis anterior.
* También existe una crisis política que se manifiesta como crisis de hegemonía de la principal potencia imperialista, EEUU, que es desafiado en términos económicos por los agresivos capitalismos europeo y asiático, a los que se suman nuevas potencias económicas, como China e India. Crisis política y diplomática. Crisis militar, donde se empantana en la lucha en dos países arruinados y desmantelados y es desafiado por aspirantes a potencias nucleares como la República Democrática de Corea e Irán. Coyuntura mundial dominada por el conflicto del Medio Oriente (Palestina, el Líbano, Irak, Afganistán, Pakistán, Irán). El imperialismo busca alternativas para continuar la dominación global.
* Reemergencia de los actores populares y de los proyectos políticos “emancipatorios”; proyectos políticos de nacionalismo radical (de base popular en Venezuela y Bolivia, burgués antiimperialista en Irán) pasa a tomar protagonismo por sobre los actores de los 90 (el “altermundialismo, foros sociales, zapatismo), que se muestran incapaces de pasar de la denuncia a la formulación de proyectos políticos.
* En América Latina: agotamiento del consenso de Washington, búsqueda de alternativas, desde las más moderadas y conservadoras (Uruguay, Brasil, Argentina), hasta las más radicales (Venezuela, Bolivia), mientras se forma un eje pro imperialista con Chile, México, Perú y Colombia. Pasó la década negra del período especial en Cuba, cuya dirección se enfrenta hoy a dos desafíos: la sucesión de Fidel y la superación de una serie de problemas generados tanto en los 90 como de arrastre anterior.
2. Chile y su historia reciente:
* Conclusión de la transición a la modernidad: entre 1964 y 1980 se concluye en Chile el paso a la “modernidad”, es decir el fin de los resabios precapitalistas (como el latifundio) que marcaron la vida de nuestro país desde su Independencia. Durante el período 1970-1973, los sectores populares, conducidos por la clase obrera, disputan la conducción de ese proceso de modernización y liquidación del “ancient regime”, buscando darle una orientación anticapitalista. La derrota de la Unidad Popular permite a la oligarquía y al imperialismo darle una orientación de refundación capitalista radical a la liquidación de los anclajes premodernos (precapitalistas): la dictadura no retorna a la situación anterior a 1970, sino que lleva el proceso a su conclusión más radical por la derecha.
* Chile es hoy un país capitalista, subordinado a los grandes centros económicos imperialistas. La desaparición del sector semifeudal conllevó profundas transformaciones en la estructura de clases: desaparece la oligarquía latifundista y se conforma un bloque de poder burgués, hegemonizado por el gran capital monopolista nacional e internacional (no capital nacional más capital internacional, sino entrecruzamiento, interpenetración mutua de lo nacional y lo internacional); desaparece el inquilinaje, siendo reemplazado por el pequeño propietario que logró sobrevivir a la contrarreforma agraria y el nuevo obrero agrícola y agroindustrial (desde los forestales y la fruta a la salmonicultura). Una excepción notoria y relevante la constituyen, sin embargo, los pequeños campesinos mapuches, muchos de ellos aún viviendo en comunidades, que siguen poniendo en el centro el problema de la tierra.
* Así como el sector capitalista se hace hegemónico sin contrapesos, también se diversifica: de la industria y la minería salta a los servicios y coloniza toda la producción material y espiritual: servicios financieros, entretenimiento, educación, salud, previsión. La clase obrera deja de ser exclusivamente obrera y tenemos hoy un proletariado también diversificado. Han estallado los viejos ejes de articulación del proletariado, en primer lugar la fábrica y los “patrones”. La fábrica cede su paso a un tejido extenso de división nacional e internacional del trabajo; el “patrón” desparece dentro de la despersonalización del capital que constituye uno de los contenidos del capitalismo tardío: sociedades anónimas y estallido de las formas del capital financiero, propiedad entrecruzada y deslocalizada en una extensa red de participaciones por acciones.
* Las viejas formas orgánicas de la izquierda, el sindicato industrial y el partido construido sobre la articulación de esos sindicatos, se pierden peso. Asimismo ocurre con la vieja verticalidad organizativa, que reproducía la verticalidad del taylorismo y el fordismo.
* Los trabajadores están empezando a reinventar sus formas de organización, donde el eje es desde el primer momento la asociación inter empresas. Si antes el sindicato era la base de la federación y la confederación, ahora es la confederación la base de existencia de los sindicatos individuales. La organización y emergencia de un nuevo movimiento de trabajadores está confinada, por el momento, a algunos sectores específicos: contratistas del cobre, obreros forestales, salmoneros, agroindustria. Falta un inmenso camino por recorrer.
* El Estado que emerge de la dictadura y con las transformaciones llevadas a cabo por la Concertación, ha devenido en la forma más “perfecta” de Estado neoliberal, oligárquico a más no poder, con un simulacro de democracia que hace virtualmente imposible a los sectores populares tener incidencia en la conducción del país.
* Al mismo tiempo, hay una mutación del Estado. No es sólo una máquina de coerción, sino sobre todo una máquina para producir consenso y sometimiento en torno al modelo neoliberal y al capitalismo. Ha desarrollado políticas e instituciones asistenciales que buscan quitar a la izquierda sus viejas banderas de lucha.
* Hay también una esfera de producción de valores y significados (medios de comunicación, industrias culturales, instituciones educacionales, etc.) que buscan crear un consenso ideológico alrededor del capitalismo neoliberal.
* El problema central de la política es el problema del poder: qué clase tienen el poder; hoy en día, la lucha democrática sólo puede ser tal en tanto sea, al mismo tiempo, lucha anticapitalista. Esta etapa está marcada por la necesidad de impulsar reformas democráticas que permitan a los trabajadores y al conjunto del pueblo organizarse y elevar su conciencia de clase. Es en esa lucha democrática donde los trabajadores deben ir haciendo su aprendizaje político.
* La conciencia de clase experimentó un enorme retroceso a nivel nacional e internacional en los años 90. La ideología burguesa pasó a ocupar todos los espacios, tanto en su versión neoliberal (Alianza, Concertación) como socialdemócrata de derecha (Concertación). Reconstruir la organización y la conciencia de clase a través de la lucha reivindicativa social y política, lucha por reformas democráticas que abran espacios a los trabajadores en la política nacional.
Conclusiones:
1) La lucha política no es de “liberación nacional” (unidad de la clase obrera, pequeña burguesía y campesinado y “burguesía nacional”: no hay burguesía nacional opuesta al imperialismo y a la oligarquía), sino democrática y anticapitalista.
2) Los trabajadores deben ser el eje social y político de la construcción de una alternativa democrática anticapitalista. Hoy los trabajadores asalariados son la inmensa mayoría de la población, pero exhiben, como contrapartida, una amplia heterogeneidad social, desde trabajadores más estables a los más precarios, trabajadores de ingresos medios y trabajadores pobres, etc. Construir la unidad interna de los propios trabajadores es un desafío estratégico.
3) Nuestra propuesta política: una república democrática de carácter popular (los sectores populares logran conquistar un equilibrio relativo e inestable de fuerzas con el gran capital y cuestionan, en los hechos, su dictadura de clase), que tenga como horizonte una república socialista (los trabajadores organizados como clase dominante que construyen su propio Estado). No estamos por un gobierno de nuevo tipo, sino por un Estado de nuevo tipo.
4) La estrategia: la ruptura de masas del orden institucional neoliberal, combinando formas de luchas legales e ilegales, luchas políticas y sociales, educando y educándonos en la lucha.
Determinaciones coyunturales
3. Crisis política en el bloque en el poder:
* vacío de liderazgo en La Moneda, agotamiento del proyecto Concertacionista, crisis internas en todos los partidos del conglomerado (ahora se viene el choque de tendencias en el PS);
* la derecha fascista se prepara para el relevo, pero no es capaz de articular el descontento social y no es claro que pueda ganar el 2009.
* Gobierno de Bachelet está desgarrado por las contradicciones de modelo: por un lado, su adhesión a los postulados centrales del neoliberalismo por otro, la necesidad de reencantar a un electorado cada vez más desencantado y superar las fricciones y crisis dentro de los partidos, por la vía de dar agüita y hacer pequeñas concesiones y gestos simbólicos
* Hay que decir que aun existe una capacidad de maniobra de la concertación, pero es una capacidad de maniobra táctica, dentro de un contexto de desorden y desorientación estratégica (ver columna de Cortés Tersi, La Nación Domingo, 23 de marzo 2008, p. 25).
* Es relevante analizar la popularidad de la presidenta. Esta resiste a la crisis de probidad del gobierno, la pérdida de la mayoría en el senado y la cámara y los conclaves del PS, la DC y el PPD. La explicación es que estamos ante un dato importante del régimen presidencial chileno: su capacidad de aislar al presidente respecto de coyunturas negativas: ya pasó antes con Lagos; en este respecto, Bachelet está todavía 20 puntos debajo de lo que marcó al inicio de su mandato. Es un indicador de la frustración de expectativas que generó Bachelet más que ningún otro presidente concertacionista
* Es claro que se esta preparando todo para los procesos electorales de este año y el próximo. Aun cuando los temas más relevantes no se resuelvan totalmente como el Transantiago, desde el punto de vista político, está out; es irrelevante si persisten o no problemas: la gente ya se acostumbró.
* La crisis económica puede ocupar el lugar del Transantiago si es que el gobierno no es capas de para la inflación. Entre los economistas no hay acuerdo de para donde va la crisis, puede ser profunda como la del 2001 o puede ser lenta y afectar a largo plazo. Hay esfuerzos en el gobierno por bajar la inflación (rebaja del impuesto al combustible con una interesante discusión con la derecha de impuestos proporcionales en la construcción) pues saben que eso afecta la popularidad. Sobre la crisis económica, no hay claridad en los análisis; Stiglitz dice que es la peor desde 1929. La ciencia económica neoclásica (neoliberal), tiene muy poco que decir en este momento, lo que es lógico, pues una doctrina que parte del supuesto de que el mercado tiende automáticamente hacia el equilibrio (o sea, a corregir los desequilibrios) puede aportar muy poco cuando la crisis estalla y los equilibrios se rompen y no se corrigen automáticamente los desequilibrios ¿Cómo vamos en la parada? El gobierno tiene una enorme reserva estratégica en los excedentes del cobre y puede echar mano a ellos; el proyecto de reducción de impuestos es una muestra de ello (ojo: Pérez Yoma se puso en esto a la derecha de Velasco: quiere reducciones de impuestos sin compensación; la DC está con él y están explorando un proyecto de reducción del IVA del 19% al 18% y bajar el impuesto a las personas, lo que irá en beneficio de los sectores más pudientes)
4. Instalación en el largo plazo de la lucha social:
* ahora les toca a los trabajadores salmoneros, en una estrategia de cercamiento a los principales pilares del modelo, en especial el sector exportador. Los trabajadores desbordan los estrechos marcos legales que permite el código laboral dictatorial. El empresariado quiere reducir el problema a una cuestión de seguridad, para reencauzar a los trabajadores dentro del marco de hierro legal.
* El pueblo mapuche sigue adelante y logra abrir nuevos espacios políticos; la huelga de hambre de Patricia Troncoso se transforma en un hito político, que pone en entredicho el discurso oficial de criminalización del conflicto mapuche, lo saca del terreno de seguridad y judicial en que quería encajonarlo el bloque en el poder y lo resitúa en el terreno político
* Deudores habitacionales continúan su lucha y su estrategia de cercamiento a Bachelet; se ve eso sí cierto agotamiento en dicha estrategia. También en este aspecto han pasado nuevas cosas en este período. Particularmente la necesidad de apoyar la coordinación de los distintos esfuerzos en la lucha social. En general se nota el aislamiento y la conducción de los conflictos está lejos de ser valida para más que el sector al que se representa. Cuevas es un signo de avance pero probablemente solo no pueda.
5. Posibilidad y necesidad de una política de alianzas amplia:
* Las crecientes contradicciones al interior del oficialismo, con un sector del PS que ya ha entablado abierta lucha contra la dirección neoliberal de Escalona, permite vislumbrar posibilidades de reconstruir un eje de izquierda incorporando a sectores críticos. Hay que estar abiertos a esa posibilidad, sobre todo si llega a emerger una candidatura paralela, p. e. la de Jorge Arrate. Ya en las presidenciales anteriores apoyamos a un ex concertacionista, Tomás Hirsch, y hay que considerar la posibilidad política de que vuelva a ocurrir algo similar
* En el PS se impuso Escalona. Aunque se formo el movimiento “Más Socialismo”, este es una minoría clara al menos en el CC. Escalona y su sector tienen un respaldo del 60% en el PS; Insulza corre fuerte por los palos; Ominami se la quiere jugar por Lagos: hasta ahí no más le llegó lo “crítico”; contaría con el apoyo de Alejandro Navarro, lo que demuestra que éste es un esperpento político oportunista y sin principios, dándole la razón a nuestro amigo Leopoldo Lavín, que desconfiaba de él. Arrate tiene el respaldo de la inmensa minoría. La pregunta es ¿hasta cuando seguirán jugando los sectores críticos de verdad el juego de Escalona y Schilling? ¿Romperán con la concertación (y de paso con el PS)?
* El eje PC-IC sigue con su política de inserción institucional y, paralelamente, lucha social (en especial a nivel de trabajadores). Es muy probable que un eventual desgajamiento en el PS pase a ampliar y consolidar este eje, que pasaría a ser una socialdemocracia de izquierda, al estilo de Oskar Lafontaine en Alemania.
* El PH y el PC han ido dando señales de acercamiento, pero este todavía está muy lejano. La principal fuerza que impulsa este acercamiento es la “realpolitik”. El Juntos Podemos, como era previsible, se vuelve a juntar para las elecciones; no se deben crear muchas ilusiones, pero si alcanza a estar abuenado hasta la próxima presidencial, sirve. Reuniones con la IC y el PH dan cuenta de que la menos para las municipales habrá pacto de la izquierda, quizás con la IC como partido regional.
* En la amplia geografía del archipiélago de los grupos de izquierda se dan procesos de decantación política e ideológica. Por ejemplo, la convergencia reciente de grupos del tronco del rodriguismo y su impulso a una política de unidad amplia; quiebre de la Surda y de pacto Nueva Mayoría, con una nueva izquierda apostando más a la inserción institucional y los restos de la Surda más los de Fuerza Social apostando más a la movilización.
6. El escenario electoral:
* Se vienen elecciones municipales (2008) y parlamentarias y presidenciales (2009)
* Instalarse en las municipales a partir de dos ejes: en lo externo comunicaciones (el viejo y querido AGITPROP) y trabajo de masas; en lo interno crecimiento y, sobre todo, ordenamiento orgánico.
* Eventuales candidaturas deben verse como elementos que anuden los ejes anteriores
* El escenario electoral no es favorable para la izquierda. Por ahora no se ha logrado cambiar el sistema Binominal por lo que se mantienen las condiciones de las anteriores elecciones. El análisis de los datos da cuenta de un aumento de la votación de la izquierda en concejales (comparada con la última de diputados sube de 7.4 a 8.3) pero no es significativo para efectos de romper el binominal. Por ello el análisis hay que hacerlo caso a caso. Si solo se analiza las capitales regionales se llega a mejores resultados
1. La votación sube a 9.82
2. En 26 comunas se supera el 10% de la votación lo que se acerca al promedio de votos necesario para ser electo (alrededor del 16%). El listado considera todas las comunas de la RM más las capitales regionales. El listado de las 26 es la siguiente: Lampa, Til Til, Quilicura, Pudahuel, Quinta Normal, Cerro Navia, Lo Prado, Recoleta, Estación Central, San Bernardo, Melipilla, Alhué, Curacaví, San Pedro, Padre Hurtado, Peñalolén, La Granja, San Joaquín, El Bosque, Lo Espejo, Puente Alto, Arica, Valparaíso, Viña del Mar y Talcahuano.
3. Ilustres ausentes, Concepción, Coquimbo en regiones (en Calama se saco un concejal con un total de 16% de votación para el pacto). En Santiago muchos de los porcentajes bordean el 10%.
* Un hecho que puede cambiar los resultados es el acuerdo entre el PC y la concertación para las elecciones municipales. Según explica Carmona en la punto final se trata solo un acuerdo de complementariedad, es decir omisión de la izquierda en algunos municipios para la elección (se señalan cuatro donde gano la derecha, Concepción, Santiago, La Florida y ….). Nada más. En la lista de concejales no habrá omisión. Indica que aspiran a 10 alcaldías para el pacto de la izquierda y el doble de concejales que la elección pasada. Dentro de las municipalidades que esperan ganar (nuevas) están Estación Central y Pedro Aguirre Cerda.
* El pacto estará conformado por la IC y con toda seguridad el PH. El mismo Carmona habla de un acuerdo con nueva izquierda (En conversaciones con la IC se confirma que llevaran 10 candidatos). Es posible y pensable que se sumen mas grupos a esta lista.
* Nada de esto cambia las probabilidades de triunfo de un candidato de izquierda. Mucho menos de independientes dentro de la lista. El reglamento favorece a los candidatos de partido pues la cifra repartidora se aplica en este orden: pacto, subpacto, partido en el subpacto, independiente en el subpacto. Los independientes fuera de pacto operan como pacto.
* La idea es entonces no quedarse abajo del proceso de unidad de la izquierda y ayudar a aumentar la representación de esta en las comunas. Llevar candidatos en el pacto es la mejor manera de estar adentro.
* Si es posible llevar candidatos en las comunas antes señaladas es mejor, pero si no hay que escoger entre las que se acercan al 10%.
* En este esfuerzo es relevante usar nuestros contactos en regiones particularmente Valparaíso y Concepción. Con ellos y en lo posible con nueva izquierda hay que llevar una propuesta propia y común. Entre los elementos que faltan en el análisis de este documento están el tema de la defensa de nuestros recursos, la igualdad de oportunidades, la educación, el derecho a una vida mejor (+ parques – malls)
* La recomposición del Juntos Podemos (en realidad del PC, la IC y el PH) (una posibilidad es que no se llame JP) nos abre un escenario más cómodo, pues no habrá que elegir a cual árbol arrimarse. Hay que entablar conversaciones ya para negociar nuestro(s) cupo(s) a concejales.
* Debe quedar clara nuestra independencia política al interior del pacto: si el PC quiere hacer pactos con la Concertación y seguir jugando a que estamos en 1986, allá ellos. Nosotros en cambio mantendremos la libertad de criticar a la Alianza y a la Concertación (después de todo, de algo que nos sirva ser una organización chica sin aspiración a dietas parlamentarias) y a defender una política de amplitud que pase por una definición básica: no se puede estar en contra del modelo neoliberal y a la vez ser parte de un gobierno neoliberal. Nuestra política de amplitud tiene sólo un requerimiento, que es la coherencia.
* Hay una buena oportunidad de que la izquierda aumente su votación, porque hay sectores decepcionados, y se genere un hecho político por ello. Obviamente, el recuerdo de los desencuentros en el JP amortiguará el efecto de ese hecho. Si por el contrario, la votación cae, se profundizará la crisis y el reencuentro será flor de un día.
* Nuestra participación en la municipal se debe medir en los efectos comunicacionales y de inserción político social que logremos, no en los votos (que ojalá sean muchos), entendiendo que se trata de un trabajo de largo plazo.
* No parece correcto que nuestra participación se subordine al objetivo de llevar votos para la lista de izquierda. Nuestro objetivo primordial debiera ser otro: inserción en un territorio en el que queremos proyectarnos a largo plazo; objetivos complementarios: campaña comunicacional, que nos reconozcan como un referente de izquierda con propuestas propias y que aporta una mirada fresca a la izquierda (nosotros ya quemamos los manuales del Instituto de Marxismo Leninismo adjunto al CC del PCUS).
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